
![]() |
El afán por ampliar las comunicaciones y abarcar todos los rincones de la tierra, ha conducido a los científicos a buscar medios cada vez más complejos para lograrlo. La exploración terrestre y atmosférica no ha sido suficiente. El objetivo de ir más arriba, a 36 mil kilómetros de altura sobre el nivel del mar se ha cumplido. Allí la ubicación es idónea para que los satélites artificiales logren, con unos cuantos artefactos, llevar comunicaciones e información a todos los puntos de la tierra. Las redes satelitales se componen por una serie de estaciones terrenas conectadas entre sí por medio de satélites colocados en una órbita espacial que retransmisten señales por microondas a través del espacio atmosférico. El equipo instalado dentro de un satélite recibe las señales enviadas desde una estación terrestre, las amplifica y transmite a otra estación terrestre que las distribuye por pares de cables, cables coaxiales, guías de onda, fibras ópticas y sistemas de repetición de microondas. La transmisión espacial fue concebida con más de diez años de anticipación al lanzamiento de los primeros satélites artificiales. |
En 1945 el científico inglés Arthur C. Clarke propuso el uso de un satélite terrestre para radiocomunicación entre varios puntos de la superficie terrestre. Clarke sugirió en una publicación el diseño de una nave espacial tripulada que podría lanzarse como un cohete. La nave se posicionaría a una altitud aproximada de 35,900 kilómetros, giraría junto con la tierra (sería síncrono) y habría receptores y equipo de transmisión terrestres que llevarían las señales a una determinada parte de la tierra. Fue tal el acierto del científico inglés que su mecanismo es en esencia el mismo con el que funcionan los sistemas satelitales geosíncronos de la actualidad. En su memoria, la órbita geoestacionaria se conoce también como Cinturón de Clarke. |
![]() |
![]() |
El lanzamiento de los satélites artificiales inició el cuatro de octubre de 1957, cuando la Unión Soviética envió al espacio el Sputnik I, con el objeto de realizar experimentos biológicos; pesaba 80 kilogramos y gravitó alrededor de la tierra hasta el cuatro de enero de 1958. Inmediatamente el Congreso Norteamericano aprobó el otorgamiento de fondos para proyectos satelitales, y al año siguiente ese país lanzó el Explorer I, de 14 kilogramos de peso, que permaneció en órbita cinco años. La generación de satélites comerciales para comunicaciones empezó en 1965 con el lanzamiento del satélite "El pájaro madrugador" (Intelsat I), que medía sólo 71 por 58 centímetros, pesaba 39 kilogramos y tenía capacidad para manejar 250 llamadas telefónicas internacionales. Este sería el primero de una serie de doce propiedad de Intelsat. La fuerte demanda de servicios satelitales, han propiciado la multiplicación de satélites a tal grado que la órbita espacial sobre el ecuador, donde se estacionan, está casi saturada. |
Muy pronto diferentes países empezaron a lanzar satélites, a través de empresas privadas o los propios gobiernos. Canadá fue el tercero en disponer satélites para comunicaciones, pero únicamente a nivel nacional. En 1972 puso en servicio el primero de cinco generaciones llamados Anik. Entre otros países que cuentan con sistemas de satélites domésticos están: Brasil, Francia, Rusia, India, Japón, China, Australia, Gran Bretaña, Italia, Panamá, México y Argentina. Los satélites artificiales cubrieron regiones donde la comunicación por redes terrestres es prácticamente imposible, o sumamente costosa. |
![]() |

![]()
![]()